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Grandes mujeres y sus inventos que cambiaron el mundo

Si preguntamos por nombres de inventores importantes a través de la historia, es muy probable, que entre los primeros de la lista en ser mencionados estén Thomas Edison, Alexander Graham Bell o Leonardo da Vinci.

Pero, y que hay con las mujeres; tal vez nunca hayas escuchado sus nombres, pero son inventoras que han contribuido en la innovación científica y tecnológica, han creado objetos que usamos en nuestro día a día.

Algunos de los inventos más relevantes del mundo fueron ideados por magníficas mujeres que usaron su inteligencia y creatividad para mejorar el mundo

A ellas les debemos muchos de los progresos tecnológicos del siglo XX.

Aquí te contamos algunas historias de mujeres inventoras que cambiaron el mundo y lo mejoraron:

 

Software computacional – Grace Hopper

Fue la bisnieta de un almirante de la Armada de Estados Unidos y nieta de un ingeniero civil. Después de estudiar matemáticas y física, decidió unirse a las fuerzas armadas. Luego de ingresar en la Marina de EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial, a la contraalmirante Grace Hopper le asignaron la tarea de trabajar en un proyecto de la Universidad de Harvard para desarrollar una computadora, la Mark 1.

Llegaría a colocarse a la vanguardia de la programación computacional de la década de 1950. Fue quien inventó el primer compilador, capaz de traducir instrucciones a códigos que las computadoras pueden leer, haciendo que la programación sea más rápida y revolucionando así la manera en que trabajan las máquinas, también ayudó a popularizar el concepto de “depuración de programas” que todavía utilizamos hoy día. Continuó trabajando con computadoras hasta que se retiró de la armada, a los 79 años, ella es la mujer sin la que nos  podría tomar años instalar Windows

Identificador de llamadas y llamada en espera – Shirley Ann Jackson

Es una física estadounidense cuyas investigaciones en la década de 1970 permitieron desarrollar el identificador de llamadas y la llamada en espera, que usamos hasta hoy.

Además, sus hallazgos en el campo de las telecomunicaciones sirvieron de base para que otros crearan más tarde el fax, los cables de fibra óptica y las celdas solares.

Fue la primera mujer afroamericana en obtener un doctorado en el prestigioso MIT (el Instituto Tecnológico de Massachussetts), y la segunda mujer en Estados Unidos en obtener un doctorado en física. También trabajó en el Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN), en Suiza.

Limpiaparabrisas- Mary Anderson

Ella se encontraba visitando Nueva York un día de invierno de 1903, cuando se dio cuenta de que el conductor del tranvía se veía forzado a abrir la ventanilla para poder limpiar la nieve del cristal, cada vez que lo hacía, los pasajeros se congelaban de frío. Entonces se puso a pensar en una solución y se le ocurrió crear una cuchilla de goma que podía manejarse desde el interior del vehículo. En 1903 ganó la patente para desarrollar el invento.

Al principio, no tuvo éxito entre las empresas automovilísticas, que pensaron que podría distraer a los conductores, nunca se benefició de su invención, aunque más tarde se volviera algo normativo en todos los vehículos.

Baterías de la Estación Espacial Internacional – Olga D González-Sanabria

Trabaja en la NASA y es la directora de ingeniería y servicios técnicos en el John H. Glenn Research Center. Esta puertorriqueña desarrolló en la década de los 80 la tecnología que permitió la fabricación de baterías de larga duración de níquel e hidrógeno que se usan en la Estación Espacial Internacional (EEI, por sus siglas en inglés). Esas baterías permiten almacenar energía eléctrica generada por los paneles solares de la estación.

Estudió ingeniería química en la Universidad de Puerto Rico y más tarde continuó su formación en la Universidad de Toledo, en Ohio, EE.UU. Es la hispana de mayor rango en el Glenn Research Center de la NASA.

Sistema de vigilancia doméstico- Marie Van Brittan Brown

Era enfermera y a menudo estaba sola en casa. Un día se le ocurrió una idea para sentirse más segura. Junto a su marido, Albert, Van Brittan Brown desarrolló el primer sistema de seguridad con circuito cerrado de televisión para combatir el auge de crímenes y la falta de respuesta policial en Queens, Nueva York, EE.UU., en la década de los 60.

Todo lo que la cámara filmaba, aparecía en un monitor. El sistema incluía cuatro objetivos que se podía manipular para mirar a través de cada uno de ellos. En el dormitorio había también un botón de alarma.

Aunque fue diseñado para uso doméstico, muchas empresas comenzaron a usarlo también. Ganó un premio del Comité Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Aislamiento de células madre – Ann Tsukamoto

La investigadora científica Ann Tsukamoto ganó una patente en 1991 para desarrollar las placas de Petri, esos platillos que se usan en el laboratorio para aislar células madre con efectividad. Este descubrimiento fue vital para comprender cómo crecen las células en pacientes con cáncer y podría conducir a su cura en un futuro.

Tsukamoto dirige actualmente investigaciones sobre el crecimiento de células madre y ha patentado otros siete inventos.

Lavaplatos – Josephine Cochrane

Ella solía tener invitados en casa, y un día tuvo la idea de desarrollar un aparato que facilitaría la vida a hombres y mujeres en todo el mundo: el lavaplatos. El invento fue triunfal y se convirtió en el primer lavavajillas comercialmente exitoso del mundo. Otros intentos previos no había sido viables.

La máquina tenía un motor que hacía girar una rueda dentro de un hervidor de cobre y fue la primera que usaba agua a presión de forma automática. Cochrane tuvo la idea de sacar adelante el proyecto tras la muerte su marido, un político y comerciante que la dejó arruinada y con deudas. Ganó la patente en 1886 y llegó a abrir su propia fábrica.

Lavaplatos – Josephine Cochrane

Esta química polaco-estadounidense inventó en 1965 el poliparafenileno tereftalamida, una fibra altamente resistente conocida como kevlar que se usa en la elaboración de chalecos antibalas. Este material es cinco veces más fuerte que el acero y ha permitido salvar millones de vidas.

También se encuentra en otros productos, como guantes domésticos, llantas, teléfonos móviles, aviones y puentes de suspensión, entre muchos otros.

 

No hay que temer a nada en la vida, solo hay que comprender.Marie Curie

Pese a que los ámbitos de la ciencia y la técnica, como tantos otros, permanecieron durante siglos reservados a la labor los hombres, por prejuicios e imposiciones de género, no pocas mujeres han logrado saltar esa barrera y aportar su talento y lucidez al mundo.

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