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El Voto Electrónico

Entendemos como voto electrónico a todo sistema computarizado para el acto de emitir y contar los votos en la mesa de votación, donde la ciudadanía entra en contacto directo con los dispositivos electrónicos, es decir a la incorporación de recursos informáticos en cualquier parte del proceso electoral.

Las tecnologías usadas para el voto electrónico pueden incluir tarjetas perforadas, sistemas de votación mediante escáneres ópticos y quioscos de votación especializados. También puede referirse a la transmisión de papeletas y votos por vía telefónica, redes de computación privada o por Internet.

Sistemas más usados en el voto electrónico

Sistemas de recuento automático

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Los primeros sistemas de recuento automático aparecen en el siglo XIX, cuando se comenzaron a implementar en la ciudad de Nueva York mediante tarjetas perforadas. Actualmente, la mayoría de los sistemas de este tipo se basan en el reconocimiento óptico de marcas hechas por el votante sobre la boleta, ya sea de forma directa o a través de una máquina de marcar boletas.

Sistemas de registro electrónico directo (red)

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Son aquellos que más se asemejan con el significado de “urnas electrónicas”. Las máquinas de votar electrónicas de registro directo (DRE) se caracterizan por realizar simultáneamente el registro y la tabulación del voto mediante un dispositivo informático, graban los votos por medio de una papeleta de votación en forma de pantalla provista de componentes mecánicos o eléctrico-ópticos que pueden ser activados por el votante (teclado, un botón especial, o una pantalla táctil); procesan los datos mediante programas de computación, y registran los datos de la votación y las imágenes de las papeleta en componentes de memoria. Luego de la elección emiten una tabulación de los datos de la votación almacenados en un componente removible y una copia impresa; además, algunos de ellos ofrecen ayuda para personas con algún tipo de discapacidad.

Sistemas de votación a través de Internet

Imagen relacionadaSon conocidos como sistemas de votación a distancia, estos son mecanismos para emitir el sufragio desde una computadora común conectada a la red de redes, permitiendo que los sufragantes emitan su voluntad desde sus propios domicilios, desde puntos públicos de acceso, e incluso desde el extranjero. Pero debe enfrentar uno de los desafíos más graves que es la identificación del votante, imprescindible para asegurar varias instancias importantes del proceso; es decir evitar que alguien vote más de una vez o a nombre de otra persona, o que voten personas que no están habilitadas para hacerlo.

Aún si se cuenta con los métodos de autenticación más sofisticados, no queda claro que sea posible reconciliarlos con los requerimientos de identificación exigidos por la ley, que por lo general necesita la verificación de documentos de identidad por parte de autoridades electorales.

Algunos países con implantación de voto electrónico

EUROPA

Bélgica

1989 fue pionero en la aplicación de sistemas de voto electrónico comenzando en 1989.

1994, se estableció el marco legal para el voto electrónico.

Estonia

2005 fue, en unas elecciones locales el primer país en el que fue posible votar a través de Internet de forma vinculante.

AMÉRICA

Brasil

1995 se aprobó la Ley Electoral que marca las directrices del voto electrónico

1996 inició la implantación del sistema de voto electrónico basado en urnas electrónicas.

E.E.U.U.

Cada Estado e incluso cada Condado deciden autónomamente sobre la forma y recursos electorales a utilizar.

1892 debutó la primera máquina de votación denominada  “Myers Automatic Booth,”: se trataba de un sistema basado en el uso de  palancas mecánicas, en el que a cada candidato se le asignaba una palanca.

Venezuela

1998 y 2003 el sistema utilizado fue de escaneo óptico de votos para intentar frenar el fraude.

2004, se incorporó el sistema de registro directo del voto con pantallas táctiles e impresión de comprobante del voto que el elector deposita en una urna.

ASIA

Filipinas

2007 se utilizó por primera vez, de forma vinculante, el voto por Internet para los filipinos residentes en el extranjero.

2008 con el fin de determinar la tecnología a utilizar en las elecciones de 2010 se realizó una prueba piloto mediante dos sistemas de grabación: uno mediante máquinas de votación con pantalla táctil y otro con lector óptico.

India

1989 comenzó  de forma paulatina la utilización del voto electrónico.

2003 el 100% de los votos se emiten electrónicamente.

Situación de los estados del mundo con nuevas tecnologías

Puntos importantes sobre los sistemas de voto electrónico

Los sistemas de voto electrónico pueden ofrecer ventajas comparativas con relación a otras técnicas de votación, pero también pueden presentar problemas.

La transparencia

Lejos de aportar a la transparencia, la urna electrónica obstaculiza la capacidad de la mayoría de los ciudadanos de fiscalizar la elección. Este es un problema fundamental de las urnas electrónicas: mientras la verificación de su confiabilidad dependa exclusivamente de comprobar que “funciona bien”, la tarea de su fiscalización queda necesariamente en manos de una élite tecnológica, a la que el resto de la población no tiene más remedio que creerle, además que la necesidad de actualizar el software (el mismo de la urna o el sistema operativo) lleva a que el programa que corre durante la elección pueda no ser el mismo que se usó durante las pruebas.

Auditoria y cintas de auditoria

Un desafío importante para cualquier máquina de votación es asegurar que los votos fueron registrados como fueron emitidos y escrutados como fueron registrados. Las máquinas de votar y los sistemas de votación de papeletas no documentales pueden tener una carga de prueba aún más pesada.

Se pueden usar muchas tecnologías para asegurar a los votantes que su voto fue emitido correctamente, detectar el fraude o el mal funcionamiento posibles, y proveer medios de auditar la máquina original. Para ser verdaderamente verificado por el votante, el registro mismo debe ser verificado por el votante y estar en condiciones de serlo sin asistencia, ya sea en forma visual o sonora.

El fin del clientelismo (intercambio extraoficial de favores a cambio de apoyo electoral)

El clientelismo político es un problema social, económico y educativo que no se soluciona con tecnología.

Por ejemplo, en el estado de Ohio se descubrió, dos años después de usar las urnas electrónicas, una grave falencia que permite violar el secreto del voto luego de los comicios: los reportes emitidos por la urna al final del recuento permiten reconstruir el vínculo entre voto y votante. Este caso es particularmente grave, porque ilustra un aspecto a menudo ignorado del cálculo de riesgo a la hora de usar una urna electrónica: el hecho de que no conozcamos vulnerabilidades en la urna no quiere decir que no existan, ni que nadie las conozca.

La rapidez en el conteo

Cuando todo sale bien, los resultados pueden ser inmediatos. El problema surge cuando evaluamos el impacto potencial de las distintas cosas que pueden salir mal. Mientras que en la urna de papel, la influencia de un inconveniente es por lo general proporcional a la magnitud de este, en las urnas electrónicas un problema muy pequeño puede tener consecuencias muy graves.

La rapidez, sin confianza ni seguridad, no sirve mucho en un proceso electoral. Aquí es donde la eficacia (hacerlo bien) debe primar por sobre la eficiencia (hacerlo rápido).

La participación ciudadana

A la hora de evaluar la implementación de voto electrónico topamos un tema crítico como es la participación ciudadana. Nuestras democracias modernas están golpeadas por el descrédito de las clases dirigentes y la falta de confianza en los sistemas políticos.

Además que las personas poco afines con los sistemas computacionales serán los primeros excluidos: adultos mayores o personas de escasos recursos, personas con dificultades visuales o con bajísimo nivel educativo que hoy día no requieren mayor preparación para elegir una boleta, ponerla en una urna y emitir su voluntad política, se verán enfrentados a un sistema mucho más complejo para votar.

Otros problemas generales

Podemos agregar que, en la gran mayoría de los casos, los proveedores de urnas electrónicas son empresas privadas cuya composición accionaria deberíamos conocer en detalle antes de confiarles un proceso público y ciudadano como es la emisión del voto.

 

Por si sólo el voto electrónico no garantiza el éxito, también depende de la cultura de los pueblos y de la Autoridad Electoral.

Algunos grupos tales sostienen que para restaurar la confianza de los votantes y para reducir el potencial de fraude, todos los sistemas electrónicos de votación deben estar completamente disponibles para el escrutinio público.

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