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El cuerpo humano, una máquina perfecta

Los seres humanos nos caracterizamos por ser una especie curiosa e innovadora, que desde la antigüedad ha encontrado en la tecnología una forma de “llegar a la perfección”; inventando máquinas como la computadora, los teléfonos celulares, los cohetes y los automóviles, el hombre ha pensado que está a punto de alcanzar la perfección. Sin embargo, lo que el hombre ignora es que la máquina perfecta ya existe, y que su nombre es “cuerpo humano”.

Cuando pensamos en la perfección del cuerpo humano y las evidencias que tienen los científicos para probarlo, nos quedamos sin palabras. Y es que sólo una máquina perfecta es capaz de realizar tantos procesos al mismo tiempo como los que realiza el cuerpo humano. Desde que somos embriones hasta el momento de morir (descomposición incluida) somos una serie de procedimientos, rutas y un sinfín de mecanismos que se integran unos a otros con el fin de cumplir un objetivo en concreto.

EL cuerpo humano es valioso

A veces uno se pregunta cómo el cuerpo puede funcionar de manera tan compleja y coordinada. Desde que introducimos el alimento en la boca, tomamos una bocanada de aire o movemos un músculo, cientos de procesos se ponen en marcha, unos son anabólicos, destinados a almacenar energía o crear estructuras, otros catabólicos, que utilizan energía de las reservas o desgastan estructuras.

‘Sólo una máquina perfecta es capaz de realizar tantos procesos al mismo tiempo como los que realiza el cuerpo humano’.

Cada uno de nuestros órganos significa una fortuna.

La vida es más fácil y más
feliz cuando todos nuestros órganos están en su lugar y están saludables.

Sólo un órgano tan extenso como la piel, se adapta a todos los cambios de temperatura, tiene diferentes tonos, para adaptarse a más o a menos sol y tiene unos mecanismos de sensibilidad tan sofisticados que nos permite sentir, detectar cuando algo está frío o caliente, proteger nuestros órganos internos y comunicarnos con el exterior.

Piensen cuánto vale cada uno de los dientes que tenemos dentro de nuestra boca? Cuánto vale una mano biónica? un pie biónico? Millones y millones. En otras palabras: nuestro cuerpo vale tanto que no tiene precio. Por eso debemos cuidarlo al máximo.

 

El cuerpo humano en el entorno laboral

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En los entornos laborales de hoy, no hay nada que por necesidad tenga que producir accidentes con lesiones que resulten en incapacidades para toda la vida. Nadie trabaja para accidentarse o enfermarse. Trabajamos porque eso nos hace sentir realizados como personas y sabemos que estamos contribuyendo con un granito de arena, para hacer un mundo mejor para nosotros y nuestras familias.

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Sin embargo, algunas de las tareas diarias pueden representar riesgos que se pueden analizar, esto nos obliga a tomar medidas para prevenir accidentes. Por ejemplo, el sentido común nos indica que una máquina en movimiento puede lesionar a una persona que no la use correctamente, si se trata de hacer mantenimiento a una máquina que está en funcionamiento, se arriesga sin ninguna necesidad a sufrir fuertes lesiones o incluso perder la vida por una descarga eléctrica.

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Al realizar levantamiento de cargas pesadas, la persona se arriesga a lesionarse la espalda, a menos que levante con las piernas y no con la espalda. Y si no busca ayuda, puede llegar a sufrir lesiones lamentables que impedirán que continúe trabajando, para ganarse el sustento. Incluso en la forma adecuada de sentarse, se debe cuidar la columna.

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Cuando una herida aparentemente leve se infecta, puede llegar a suceder que la infección se extienda y sea necesario amputar un órgano. En el momento extremo de escoger un órgano o mantener la vida, se llega a tomar medidas extremas como amputar; en cualquier caso, una acción como esta exige de un acompañamiento psicológico, pues tomará mucho tiempo recuperarse y aceptar una situación como esta.

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Los ojos también son una de las partes más delicadas de nuestro cuerpo. Y nos permiten ver. Entrar en contacto visual con las otras personas y con todo lo que nos rodea. Una partícula muy pequeña de esmeril o metal puede dañarlos para siempre. Lo mismo ocurre con los ácidos y las sustancias corrosivas. Por este motivo, es necesario usar protección visual en tareas específicas que nos protejan del polvo, las partículas, la luz, el fuego y cualquier agente externo que nos pueda dejar ciegos.

Prestar atención a nuestro cuerpo

No sólo en el trabajo estamos expuestos a los peligros. Estamos expuestos también en nuestro hogar, cuando practicamos deportes, o cuando vamos de paseo con la familia. Por eso siempre hay que estar atentos y tomar medidas preventivas. Las estadísticas nos indican que cada año continúan sucediendo accidentes de trabajo, accidentes viales y accidentes en los hogares.

Imagen relacionadaLos accidentes se pueden evitar: usar los puentes peatonales, respetar las señales de tránsito y ser cauteloso son algunas de las medidas en la calle. Los accidentes en el trabajo también se pueden evitar siguiendo todas las medidas y normas de seguridad indicadas en cada lugar de trabajo.

No importa la edad que tengamos, o los experimentados que seamos: siempre hay que mirar dónde ponemos nuestras manos, dónde pisamos, cómo podemos prevenir cualquier caída o golpe. Cada uno de nosotros debe cuidarse. Nadie está exento de una pérdida lamentable o de una quemadura, o de una lesión que nos desfigure. Esto es algo lamentable y que no desea que le pase a nadie. Se puede evitar, con medidas sencillas que evitan dolores eternos.

No olvidemos, que debemos proteger nuestro cuerpo, con cada uno de sus órganos, ellos son nuestros tesoros, y son parte de la máquina perfecta: nuestro cuerpo.

No deja de ser interesante como cuando le damos un bocado a una manzana ni nos paramos a pensar en qué tenemos que hacer después y sin embargo dentro de nosotros hay una inmensa maquinaria funcionando para digerir, absorber nutrientes y expulsar desechos.

También debemos tener en cuenta que todos tenemos una máquina perfecta en nuestra posesión, y que esta irá disminuyendo su eficacia a medida que nuestro equilibrio nutricional se vaya orientando tanto a los defectos nutricionales como a los excesos.

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